El buril apasionado

Rodin modelaba en yeso, no sabia esculpir el mármol. Solo con el corazón de su amante uso martillo y cincel, y lo hizo saltar en cientos de esquirlas minerales, que la tristeza escultora de Camille transmuto en diamantes.
A partir de ese momento, Rodin únicamente fue capaz de modelar remordimiento. Su Pensador siempre parece estar apunto de comerse el puño y desde que viera la luz en el taller de la rue de L´Université el moho de la penitencia alimenta su anatomía de bronce.

1 comentario:

Insurreccion dijo...

qué bonito el museo rodin en parís. que nos dices de El beso? beso